Elevados a la Conciencia del Reino - Día 5

Dec 24, 2025    Pastora Yusmary Silva

Hay algo que detiene imparticiones: la familiaridad sin demanda. Acostumbrarse es peligroso. No porque falte amor, sino porque la costumbre apaga el deseo. Y cuando se apaga el deseo, se apaga la atención. Entonces el Padre está listo para depositar gracia, pero no encuentra la reacción interna que la recibe.

Jesús mismo vivió esto. La Escritura muestra lugares donde no hizo muchos milagros por la incredulidad y dureza del corazón (Mateo 13:58; Marcos 6:5-6). No era falta de poder; era voluntad humana. Eso revela una verdad: tu avance no depende solo de lo que el Padre quiere dar, sino de tu disposición a recibir.

La conciencia espiritual pone demanda. No entra buscando entretenimiento ni “qué bonito estuvo”. Entra con hambre: “Padre, hoy recibo. Hoy mi conciencia está puesta en lo que vas a impartir”. Esa demanda honra lo que el Padre está haciendo y abre el corazón para capturar lo que necesitas.

Hoy, el Padre te está llamando a despertar. No vivas distraído. No vivas acostumbrado. No te sientes como espectador. Posiciónate como hijo que recibe herencia.


Aplicación práctica: Antes de congregarte o de un tiempo de Palabra, declara en voz alta: “Padre, hoy pongo demanda y recibo impartición”.

Oración al Padre: Padre, líbrame de la familiaridad que apaga mi hambre. Despierta mi demanda y mi atención para recibir lo que Tú depositas. Amén.