Día 1
Recibimos una palabra clara: este es el año de ver. Pero el Espíritu Santo nos confronta con una verdad fundamental. Santiago 1:22 nos llama a ser hacedores de la palabra y no solamente oidores. La emoción inicial no produce fruto; la obediencia constante sí.
Muchos celebramos la palabra, hicimos listas de lo que queremos ver, soñamos con manifestaciones. Sin embargo, Romanos 12:2 nos recuerda que la transformación comienza en la renovación de la mente. No podemos esperar resultados nuevos con pensamientos viejos.
El Padre no solo habló para anunciar algo externo; habló para formar algo interno. El “año de ver” incluye carácter, disciplina, madurez. Incluye dejar de reaccionar igual, dejar de postergar igual y comenzar a caminar diferente.
La palabra que recibiste no es para inspirarte momentáneamente. Es para transformarte progresivamente. Cuando decides obedecer lo que escuchas, entonces la palabra empieza a producir fruto en tu vida.
Aplicación práctica:
Escribe la palabra que recibiste para este año y define una acción concreta que comenzarás hoy para caminarla.
Oración al Padre:
Padre amado, no quiero quedarme solo escuchando. Renueva mi mente y dame valentía para accionar. Forma mi carácter para sostener lo que Tú quieres manifestar. Amén.
