Elevados a la Conciencia del Reino - Día 6
En el reino, la formación implica seguir. Y aquí muchos tropiezan por orgullo: “yo no sigo a nadie”, “yo no tengo que escuchar a ningún hombre”. Esa frase, lejos de ser madurez, muchas veces revela orfandad y resistencia a la corrección. Porque el Padre usa asignaciones, cobertura, guía, disciplina. Siempre habrá alguien a quien honrar, aprender e imitar.
El apóstol Pablo dijo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Eso no es idolatría; es un principio de formación: ver un modelo y permitir que tu vida sea entrenada. Y Jesús mismo lo mostró: siendo el Rey, se sujetó a Juan para ser bautizado y enviado. Eso es humildad. Por eso Jesús dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde” (Mateo 11:29).
La conciencia espiritual no pelea por independencia. La conciencia espiritual abraza la paternidad. Porque el Padre quiere romper orgullo, soberbia, prepotencia, altanería y egoísmo, y lo hace primero por revelación… si no, vendrá proceso.
Hoy el llamado es a recibir dirección con humildad. No para perder identidad, sino para crecer hasta el estándar de Jesús.
Aplicación práctica: Honra hoy una instrucción espiritual: recibe corrección sin justificarte y responde con “sí”.
Oración al Padre: Padre, rompo con el orgullo. Recibo la paternidad, la guía y la formación. Dame un corazón manso y humilde. Amén.
